La semana pasada ha estado plagada de vistas, no al mar, porque no tengo ninguno cerca (aunque me gustaría pues nunca me cansaré de escuchar el sonido del oleaje, especialmente de noche), pero si de otras cosas que tengo alrededor.
Sin embargo, las cosas se pueden ver de muchas formas, no sólo es lo físico de aquello que uno visualiza, sino el cómo lo observa y aprecia (o desprecia); de hecho es lo más importante (en mi humilde opinión).
La foto de la semana pasada (realizada el domingo de la semana pasada aunque me he despistado y se me olvidó tratarla y escribir la entrada correspondiente) muestra lo que se ve a través de una ventana rota en las escaleras de uno de los pisos del edificio donde vivo. Lo curioso es que, a pesar de una vista tan sencilla, el grado de detalles es tal que la primera vez que ví la ventana rota y me puse a observar lo que mostraba estuve unos cuantos minutos, así que aquí va parte de lo que observé.
Así es, la foto de esta semana (no muy bien hecha porque lo que se podría llamar como equipo de iluminación ha sido un flexo, una linterna y el flash integrado… pero en breve tendré mi primer flash decente; y oye, después de pasar por el Photoshop… hasta me ha quedado decente y todo ¿no?) es un homenaje a esta hortaliza.
Desde siempre he comido zanahorias como un poseso, especialmente cuando más aburrido estaba, y ahora en la Universidad, en época de exámenes o mientras estudio., aunque mi dieta en esos momentos también ha estado compuesta por otros productos alimenticios de los que algún día hablaré…
¿Por qué rescato a la zanahoria ahora? Pues porque las tardes de esta pasada semana han sido protagonizadas por las zanahorias, eso quiere decir que estaba relativamente atareado y nervioso (ya estamos en Mayo y continuo escribiendo mi proyecto… así que el ritmo es frenético y mis nervios están en ebullición).
He aquí mi homenaje a la zanahoria (de supermercado… pero es lo que tenía a mano, las del mercado hace tiempo que no las pruebo, aunque me hubiera gustado hacer el homenaje a unas zanahorias algo menos lisas, lo cual hubiera dado algo más de juego a las texturas).
El viernes pasado cogí la cámara para experimentar un poco, y me fuí al entorno de la catedral a hacer un poco el tonto. La idea era hacer fotos con el gran angular que me compré hace poco, pero después de un rato de experimentos (y de que no dejase de pasar gente por dónde más me molestaba…) decidí dar una vuelta; y justanemente ví auna chica que estaba leyendo tranquilamente, así que decidí hacer un “robado”
Vaya por delante, que en todo momento evité capturar la cara de la chica, y creo que más o menos lo logré. Y eso que me vió como que unas doce veces, pues como no tengo un tele-zoom, tampoco podía alejarme mucho para el plano que quería tomar, pero bueno, estuve haciendo experimentos, primero probando a que la chica saliese desenfocada, y luego a la inversa, que ella saliese enfocada y el plano anterior y posterior a ella saliesen desenfocados. Al final me quedé con está última opción y decidí ir a por un HDR… ya que el fondo, como se puede observar, tenía demasiado contraste y con el HDR al menos iba a suavizarlo. El tomar el HDR fue tarea complicada en tanto que había viento, estaba haciendo la foto a pulso (hubiera sido todo un cachondeo ponerme a retratar a la chica con el trípode…) y que la chica es un ser vivo y se mueve (a pesar de hacer las fotos en milésimas de segundos… pero siempre hay pequeños movimientos), pero hubo ese momento que la llamaron por teléfono y no se movió, ¿quién la llamaría?
El motivo de fotografiar a la chica, es que me recordó a mí; yo soy un ser relativamente solitario, y considero que la soledad no es más que otra compañía más que muchas veces necesitamos. Cuando uno está en soledad, significa que realmente no tiene nada, nada en que pensar, nada que hacer, nadie con quien hablar o a quien escuchar, simplemente está rodeado de la nada.
Ayer por la tarde me puse a escuchar el último recopilatorio del productor holandés Dj Tiësto, Elements of Life Remixed, que no es más que una colección de canciones de la serie “Elements of Life” mezcladas por otros Dj’s.
Entre esas canciones, me topé con una que ya había escuchado a finales del año pasado, pero que por alguna razón no había vuelto a escuchar hasta ayer; por aquel entonces, me quedé enamorado de la canción y ayer fue toda una alegría recuperar esos siete minutos de melodía. La canción en cuestión es: Driving to heaven (Mat Zo Remix).
Es muy importante diferenciar entre el productor de este remix y la versión original de Dj Tiësto porque realmente la diferencia es notable. Prueba de su calidad es el premio Global Selection Winner obtenido en la edición del 20 de Diciembre de 2007 del show producido por el también productor y Dj, Markus Schulz, Global Dj Broadcast.
Es una canción trance (aprovecho para expresar mi alegría por esa gente que comparte el gusto por este tipo de música), pero no es muy rápida ni tampoco muy lenta. Los acordes melódicos se mezclan con un acorde de percursión que se repite practicamente durante toda la canción, pero que no llega a molestar (al menos a mí). Entre esos acordes melódicos y de percursión se mezcla una voz unas veces en el fondo y otras veces en primer plano, y curiosamente también se repiten, más o menos, durante toda la canción. Sin embargo, la canción no se hace monótona o repetitiva gracias a una melodía que lleva el curso de la canción y los cambios de la voz que se producen de vez en cuando. Escuchar esta canción me abstrae, no al cielo, pero me lleva a pensar en la idea de superación personal, valía, capacidad y humildad.
Pero como es mejor escuchar la canción en lugar de leer mis descripciones… con buscar el nombre de la canción en el reproductor de la web oficial de Dj Tiësto es suficiente para sintonizar la melodía. Sólo pido que escuches, al menos, los primeros tres minutos… los restantes te los regalarás
¿Están surcando los oceanos de nubes?
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